Listado de las Calles
Scalinata Francesco Zurlo
Señor de Pietragalla y barón de Oppido Lucano, fue, junto con Antonio Delli Falconi, uno de los dos capitanes a quienes el rey de Nápoles confió el mando del presidio militar de Otranto en 1480. Ese año, un ejército otomano comandado por el general Gedik Ahmet Pachá invadió la ciudad con el objetivo de expandir su dominio en Italia y amenazar la cristiandad europea, tal como lo ordenó el sultán Mehmed II.
Durante los quince días de asedio, gracias a la acción conjunta de Zurlo y Delli Falconi —y a la colaboración de quienes gobernaban la ciudad— se organizó una resistencia firme y decidida, a pesar de la evidente superioridad numérica y tecnológica de las fuerzas turcas.
Michele Laggetto, en su Historia delli Martiri, escribió que fueron los habitantes de Otranto quienes hicieron «grandes instancias a los dos capitanes para que no se desanimaran, sino que permanecieran firmes y animosos».
Ambos murieron en Otranto en las primeras fases del asedio, cuando los otomanos lograron abrir una brecha en las fortificaciones. Sus restos mortales se conservan todavía en la iglesia de Santa Caterina a Formiello, en Nápoles.
Tras la toma de la ciudad, unos 800 ciudadanos de Otranto, entre ellos muchos nobles y comandantes, fueron decapitados por los turcos, convirtiéndose en mártires del cristianismo. La masacre es recordada como uno de los episodios más dramáticos y sangrientos de la resistencia italiana frente a la invasión otomana. En general, la historia de Otranto y de sus defensores constituye un episodio significativo de la historia medieval de Italia, un gran ejemplo de heroísmo y valentía por parte de quienes defendieron su ciudad y su fe a costa de la vida.
En 2013, los 800 Mártires de Otranto fueron canonizados por el papa Francisco.




