Antiguo Convento de los Capuchinos

Actualmente, el convento se encuentra en estado de ruina, aunque sigue siendo reconocible, ya que se conservan diversas partes de las estructuras murarias. El convento fue construido a finales del siglo XVI (1594) por voluntad de la comunidad local, como era costumbre en aquel período histórico para sostener la presencia de los frailes capuchinos en la ciudad. Se sitúa en la zona denominada «Punta», fuera de las murallas de la ciudad, entre la via Cappuccini y el viale Aldo Moro. Del convento solo se han conservado los espacios de la planta baja y una pequeña parte de la cubierta del primer piso. La iglesia presentaba un esquema de nave única, con la zona del presbiterio destacada por un arco triunfal y presumiblemente cubierta con bóveda de cañón. De la iglesia permanece en pie únicamente el lado izquierdo de la nave, en el que son reconocibles los restos de las decoraciones originales de estilo barroco, articuladas por grandes arcos de medio punto con cornisas molduradas y motivos cuadrilobulados. Las aperturas existentes en la fachada de la nave conducen a otras tantas estancias laterales de planta cuadrangular, cubiertas igualmente con bóveda de cañón.

A partir de las décadas de 1990 y 2000 se llevaron a cabo intervenciones de consolidación y restauración para preservar lo que queda de la estructura, incluyendo trabajos de refuerzo de los cimientos, limpieza de los muros, pavimentación y acondicionamiento urbano de las áreas exteriores. Tras dichas intervenciones, el espacio fue utilizado ocasionalmente para actividades culturales, como el intento de convertirlo en un museo dedicado a la memoria y a la obra del gran actor y artista Carmelo Bene, con espacios expositivos para su producción artística, literaria y cinematográfica entre 2014 y 2016. También en tiempos recientes, por ejemplo tanto durante el período estival como en el navideño, el área acoge eventos e iniciativas locales, como la realización del belén, que a menudo se organiza en colaboración entre la Pro Loco y otras asociaciones culturales de la ciudad.

Según las fuentes históricas disponibles, la Orden de los Frailes Menores Capuchinos abandonó el convento en 1866. En ese año, el Real Decreto de supresión de las órdenes religiosas en Italia provocó el cierre de numerosos conventos y monasterios y la confiscación de los bienes eclesiásticos por parte del Estado; el de Otranto también se vio afectado y, desde entonces, ya no alberga una comunidad residente de frailes capuchinos. Según las fuentes históricas disponibles, la Orden de los Frailes Menores Capuchinos abandonó el convento en 1866. En ese año, el Real Decreto de supresión de las órdenes religiosas en Italia provocó el cierre de numerosos conventos y monasterios y la confiscación de los bienes eclesiásticos por parte del Estado; el de Otranto también se vio afectado y, desde entonces, ya no alberga una comunidad residente de frailes capuchinos. Desde ese momento, después de 1866, el convento perdió su función religiosa y, tras ser adquirido por el Estado, cayó progresivamente en el abandono. En la actualidad, como ya se ha indicado, es objeto de intervenciones de consolidación y restauración, con proyectos destinados a convertirlo en un espacio cultural y museístico para la ciudad de Otranto.

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